Milei desregula el control de menores en viajes al exterior: un guiño a la trata y el delito

El régimen de Javier Milei sigue profundizando su agenda de desregulación salvaje, esta vez poniendo en riesgo a los niños, niñas y adolescentes. A través de la Disposición 166/2025 de la Dirección Nacional de Migraciones, publicada en el Boletín Oficial el 30 de enero, el gobierno eliminó la obligación de las empresas de transporte internacional de verificar los permisos de viaje de menores de edad al salir del país.

Hasta ahora, las compañías de transporte debían corroborar la identidad de los menores y la autorización de sus progenitores o tutores antes de abordar. Pero con este cambio, cualquier persona podrá viajar con un menor sin que nadie controle si tiene el permiso correspondiente.

Una medida con consecuencias gravísimas

La eliminación de este control abre la puerta a delitos como la trata de personas, el secuestro infantil y la explotación laboral y sexual de menores. Según organismos de derechos humanos, la verificación de permisos de viaje es una barrera clave contra el tráfico ilegal de niños y adolescentes, delito que afecta a miles de familias en toda América Latina.

Pero el gobierno libertario de Milei prefiere desregular todo antes que garantizar la seguridad de la población. Esta medida se enmarca dentro de su política de "eliminar trabas burocráticas", una excusa perfecta para desmantelar controles esenciales y beneficiar a sectores inescrupulosos.

Desprotección y abandono estatal

El Estado argentino ya contaba con un sistema eficiente para garantizar que los menores no salgan del país sin la autorización de sus responsables legales. Ahora, la carga recaerá exclusivamente sobre las familias, que deberán confiar en que las fuerzas de seguridad sean las únicas encargadas de verificar estos permisos en la frontera, con el riesgo de que muchas situaciones pasen desapercibidas.

Además, este descontrol facilitará la falsificación de documentos y el traslado ilegal de niños y niñas. Lejos de ser una medida que “agiliza trámites”, como argumenta el gobierno, lo que hace es exponer a los sectores más vulnerables a los peores delitos.

Un gobierno sin límites

Mientras Milei sigue recortando derechos y destruyendo el rol del Estado, la inseguridad avanza y las mafias encuentran terreno fértil para operar sin restricciones. Esta medida no es un error ni un descuido: es una decisión consciente de un gobierno que solo responde a los intereses del capital y el delito organizado.

Eliminar controles no es libertad, es desprotección. Y en este caso, lo que está en juego es la vida de miles de niños, niñas y adolescentes.

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