Si Evita viviera, sería de La Cámpora

Y tendría razones y fundamentos para invitarnos a militar en esa agrupación política que continúa aglutinando jóvenes y no tanto, pero que tienen claro que el enemigo es el gobierno nacional, hoy en manos de los hermanos Milei.

Se puede coincidir o no con una forma de construcción de poder para lograr recuperar el poder para revertir el cruel destino que aparece como sombra negra sobre el pueblo argentino.

“…Hace varios meses que el peronismo se encuentra inmerso en una profunda interna entre dos sectores. Por un lado, CFK (presidente del Partido Justicialista Nacional) junto con su hijo Máximo Kirchner (autoproclamado presidente del Partido Justicialista de la provincia de Buenos Aires. Por otro, Axel Kicillof (postulado por la misma Cristina), una especie de hijo adoptivo en etapa de rebeldía…” la síntesis corresponde al intendente Fernando Gray, módico dirigente de un distrito escindido de Ezeiza, desconocido en general, pero que debe su ingreso y vigencia política al apellido “K” y me refiero tanto a la intendencia, como a rotativa titularidad que alguna vez ostentó junto a otro intendente, en este caso,  Gustavo Menéndez de Merlo, pero los memoriosos recuerdan a Gray como prensero de Alicia Kirchner, lo demás es imaginable. Tampoco se puede dejar pasar por alto que Gray no tiene nada que pueda seducir, no puede mostrar musculatura política, ni física personal, no supo lograr un solo apoyo aunque sea simbólico de alguna organización sindical, en definitiva dicen algunos que Gray no puede aprovechar la herencia que le depara  la estratégica ubicación con autopistas que resultan conectoras viales bonaerenses, no puede aprovechar ni siquiera la cercanía del Aeropuerto de Ezeiza, pero aun así habla de peleas por cartel y lapiceras de una familia que hoy detesta pero que lo llevó a los lugares de privilegio que hoy detenta y que no pretende abandonar.

Si la unidad de concepción indica que el enemigo del Pueblo es Milei, la política liberal que con crueldad se aplica a los trabajadores, a los jubilados, a los sectores más vulnerables, la lógica política indica que, había que realizar esfuerzos superlativos para lograr una unidad que nos permita librar las batallas correspondientes con resultados también superlativos, de otro modo, sólo se lograrán bálsamos electorales que no resolverán el problema de fondo.

Resulta difícil aspirar a lograr unidad de concepción, con los actores políticos actuales, con dirigencias que no sabemos si huyen o se preservan para otra guerra, para quienes sostienen ante la prensa que si el peronismo no gana las elecciones (de medio término) no va a existir más, desconociendo que el peronismo ya era, antes de que ellos hubieran nacido.

Existen quienes afirman que todo es una gran pelea familiar simulada y cuando corresponda vendrá el tiempo de la Unidad y Madre, Hijos propios y entenados se distribuirán los cargos, se abrazarán y nos habrán empomado una vez más, al menos a los optimistas; faltará el veredicto final de los vecinos, de los ciudadanos, de los electores que dentro del cuarto oscuro resuelvan.

También existen los que afirman que Milei no es presidente por la gran cobertura que le dieran los medios masivos, ni el apoyo de los poderosos empresarios que manejan los destinos de sus propios intereses. Se inclinan más por afirmar que los errores cometidos por los antes mencionados es la verdadera causa de todos los males.

En realidad, resulta difícil hablar de Unidad, privándose de señalar, que el mejor cuadro, el más potente, el que logra un importante flujo electoral, la que logró sin ser Evita que haya poster con su rostro “en la cocina”, sea al mismo tiempo quién nos recomendó sin derecho a disidencia a Scioli, Alberto, Massa, y permitiera la senaduría de Carlos Menem hasta su muerte entre otros muchos batracios de menor envergadura que tuvimos que deglutir.

Sin dudas existe un plan de nacionalizar el peronismo con el síndrome de CABA, donde “nuestro” candidato es radical confeso, acompañado por personajes que se mezclan en el peronismo bajo la figura de progresistas que esconden sus procedencias partidarias.

En definitiva, volvamos al principio, identificar al enemigo, armarse intelectual y espiritualmente en búsqueda de una Unidad que nos lleve a conseguir unidad de Acción que es el camino y para ello hay que pensar en grande como lo haría Eva Perón: Seamos todos La Cámpora, luego, separamos la paja del trigo.

CRE

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