Más allá de la puteada justa, a veces como desahogo... nos cabe analizar algunas cuestiones del discurso no menores, pero que responden a esta ola global de la derecha. Me parece que en nuestro caso, este ampuloso Pacto del 25 de Mayo, pretende acercarse a los llamados Pactos preexistentes señalados por el Preámbulo de nuestra Constitución Nacional.
Recordemos rápidamente: Tratado del Cuadrilátero, Tratado del Pilar, Pacto Federal, Acuerdo de San Nicolás, entre otros que seguramente me olvido. Fueron el resultado de guerras internas, con derramamiento de sangre, pero sin duda constituyeron los pilares sobre los que se basó nuestra Constitución Nacional.
La rancia derecha y la ultra, festejan este mamarracho, porque en su fundamentalismo quieren asemejarse a aquellos tratados, es decir reinscribir la historia... Acomodar el Estado mínimo para ellos, lo que significa la bacanal de las corporaciones. Desde mi punto de vista, hay que atacar lo medular, lo ideológico, mucho más conociendo los tenebrosos experimentos de la Dictadura y de posteriormente del Innombrable.
A propósito de esto último, y sin ningún atisbo gorila, cabe señalar que el peronismo en la reputa vida hizo su propia autocrítica: la política esta reventada y llegamos a esto por las cagadas de ellos y algunas nuestras también, aunque, por supuesto, nosotros si hacemos autocrítica. Estoy convencido que el discurso no lo escribió él.
No me extrañaría que haya metido alguna baza algún troglodita amigo del contrabandista Mauricio. Era un hecho que iba a discursear en ese tono, de macho desafiante , aunque en el fondo es un bruto insensible, cobarde y enfermo.
De allí que gran parte de su discurso sea de lo que supuestamente "conoce" es decir economía, porque lo que la derecha instala como siempre es que la economía debe inventar los destinos del pueblo, sin miramientos a la distribución de la riqueza, a la pobreza existente y a la que vendrá como consecuencia. Por supuesto, para ello necesita esa economía cagarse en la Democracia.
En ese sentido lo primero que se me ocurre es: defendamos la política como único instrumento posible para el desarrollo humano de nuestra Nación, algo que nuestra doctrina establece, construyamos acuerdos, puentes con las demás fuerzas progresistas que puedan coincidir con las que podamos debatir esa construcción, acerquemos a la militancia - la necesaria más que nunca formación de cuadros políticos y en esto incluyo el manejo político de redes y otros belines tecnológicos- sobre todo en la Juventud y no bajemos los brazos.
Siempre habrá traidores, porque la traición es no es una categoría moral, sino que forma parte del desquicio humano y sus oscuras intenciones. Siempre también habrá colaboracionistas, algunos con el síndrome de Estocolmo, otros por cagones y otros porque no les da para más. No malgastemos nuestro valioso tiempo en confrontar, como la consigna de la Coordinadora: el futuro es nuestro por prepotencia de trabajo.
Ese trabajo implica repensar todo, debatir hasta el cansancio si es necesario y mantener nuestros valores y principios. Somos Radicales!! Tenemos historia.
