Compañero, compañera: No se angustie porque las empresas extranjeras se van a llevar la riqueza del país, esta tierra está colonizada ya hace mucho tiempo. Al argentino promedio le basta con sentirse campeón del mundo, mientras al mismo tiempo desprecia a un compatriota anciano que se pudo jubilar sin aportes.
Tampoco se amargue por los derechos laborales perdidos, recuerde que ya hace mucho tiempo millones de laburantes no tienen un solo derecho. No se lo dieron ni siquiera esos que se llenan la boca hablando de los trabajadores.
Cuando le de tristeza ver gente quejarse por la factura de luz, acuérdese que muchos siempre dijeron que ellos "no quieren nada regalado " y despotricaban contra los subsidios del Estado. Tampoco se enoje con el Presidente, el tipo es solo un fiel reflejo de la sociedad animalista de este tiempo, un hombre que siente más amor por un perro que por un niño con hambre (igual que la gran mayoría de la gente)
Perdone al policía que le apunta, recuerde que este sistema perverso se especializa en enfrentar a pobres contra pobres.
No le busque demasiada explicación, simplemente vivimos entre millones de seres que detestan la igualdad; vivimos al lado de personas que perdonan los negociados de los ricos, pero se enojan con el plan de 70 mil miserables pesos que le dan a un pobre.
Esta dejó de ser la tierra de Maradona, de Gardel, Charly y La Negra Sosa. Ahora los mediáticos reemplazaron a los artistas, y tenemos la vara tan baja, que hasta Charlot Caniggia nos parece re copada.
A las pesadillas nunca se llega desde un solo camino, este presente horrible no empezó hoy, es el fruto de una debacle cultural y espiritual de larga data.
Por eso, haga el amor con ganas, cuide al buen amor si lo tiene, haga reuniones " a la canasta" para poner un poquito cada uno.
Abrace a sus amigos, respire hondo que todavía es gratis; encuentre la diferencia conceptual entre familia y parientes y quédese con los primeros.
No se deje decepcionar por los traidores, no vale la pena.
Quédese cerca de los buenos, para poder soportar con grandeza estos tiempos donde manda la crueldad.
La ley aprobada ayer, es solo la legitimación de la injusticia, esa que antes al menos nos causaba pudor, y que hoy se explicita sin disimulos, sin tapujos y sin piedad.
Marcos Chávez.
