Sin ingresar en detalles de la brutal represión estatal implementada el miércoles 12 durante la marcha de los jubilados, esta vez reforzada por hinchas de fútbol y algunas organizaciones políticas, vale la pena observar algunas cuestiones tales como:
El Gobierno en realidad, tiene en mente y viene desarrollando sin pausa la tarea de terminar con la costumbre argentina de peticionar ante las autoridades, con movilizaciones.
Bajo el amparo, del inicio del Régimen de los hermanos Milei, con la consigna de liberar el tránsito, se puso de moda la utilización de fuerzas federales que cada semana impidieron que los reclamos en CABA se redujeran considerablemente.
Un logro importante del Régimen se puede advertir que el adormecimiento popular, la falta de convocatoria de quienes se guardaron en apoltronados sillones, la resignación en algunos casos y la reserva para mejor oportunidad de quienes tienen ilusiones electoralistas, nos presenta hoy una sociedad, conformista que mira por TV como los operadores mediáticos afines al Gobierno, presentan el nuevo relato.
A 15 meses del amañado triunfo electoral mediante un ballotage del ex panelista y personero del poder real, se lanzó no un plan de gobierno, sino una política de saqueo en general; la mentira a veces burda, en ocasiones más rebuscada acompañó cada iniciativa gubernamental.
Este gobierno que hizo rendir examen a los trabajadores del estado, nunca demostró su idoneidad para conducir un país, con un presidente que se auto percibe economista y que se hace presentar como Doctor, sin tener título habilitante.
Es muy grave lo que sucede en nuestro país, donde la situación de los jubilados son una muestra gratis de la enajenación imperante, donde no sólo no se permite aumento de haberes, sino que además con quita de medicamento y servicios de salud menguados a la mínima expresión.
Las Estafas están a la orden del día: tenemos un presidente en funciones que aunque no ganó las elecciones en forma natural, sí lo pudo hacer mediante un acuerdo con el PRO, partido de Mauricio Macri, hoy en extinción ya que Milei entiende que la ex montonera que ponía bombas en los jardines de infantes (según sus dichos), puede manejar hoy a las fuerzas federales y garantizarnos a los argentinos una vida en paz y tranquilidad.
Estafa es, que mientras los medios y políticos se encargan de la tragedia ocurrida en Bahía Blanca, ahora, de la brutal represión en la marcha de los jubilados, nadie habla, ni comenta, ni se queja que en el sur de nuestra patria hay soldados de Estados Unidos, uniformados, disimulando ser ingenieros y en otra zona no menos importante, también del sur, se encuentran soldados del Ejército de Israel.
Estafa es la todavía irresuelta historieta con una moneda virtual que nos puso como país en la tapa de los diarios del mundo.
Estafa es que aún tenga vigencia el DNU 70, que se pongan jueces por decreto, que todos los canales de TV hayan sido cooptados y tengan sin excepción personajes que discuten, mienten y operan en favor del Gobierno, destacando los fallos de ejercicios anteriores.
Estafa resulta ser que un presidente que se ufana de haber controlado la inflación, tenga que acudir al FMI a pedir un nuevo préstamo.
Si bien todos ya sabemos que frente a la estafa que nos venden en forma cotidiana de la bonanza por la que atravesamos, la heladera y las deudas demuestran que la realidad no puede tapar la fantasía.
Estafa resultan los aumentos de los servicios públicos.
En definitiva, estafa es que nos estén preparando para una Argentina desconocida por las jóvenes generaciones, donde los derechos no existían, donde estudiar era un privilegio de ricos, la salud una utopía y donde los que sobran se ubiquen en sitiales no visibles.
Están preparando un clima muy similar a la época pre peronista.
El Régimen de los hermanos Milei, dos inimputables sin historia, sin destino, sin herederos, pasarán desapercibidos para la historia, la represión del miércoles fue una parodia de lo que están preparando.
La verdadera represión será cuando el Pueblo agobiado por el hambre, renegando de los falsos profetas que hoy dilatan la acción directa y cuando salten las barreras ilusorias, salga a la calle dispuesto a recuperar el tiempo de vida perdido, ahí se verá la sangre y muerte en primera persona.
Las nuevas generaciones no lo saben, pero este modelo no cierra sin sangre, sin muertos y lo más grave es que los muertos nunca serán del poder dominante.
Un presidente que no pasa el test sicológico, una alcohólica con antecedentes criminales, campo propicio para lo que viene. Hambruna general, enajenación de soberanía, pérdida de simbolismos, miedo o terror permanente y la militarización total van a conformar el mundo que necesitan y los poderosos decretaron que será a sangre y fuego y sin quejas posibles.
